Guía Esencial para la Alimentación de tu Perro: Entendiendo sus Necesidades Nutricionales
LA IMPORTANCIA DE UNA BUENA ALIMENTACIÓN
Una buena alimentación es clave en la salud de nuestros mejores amigos, los perros, y comprender sus necesidades nutricionales es fundamental para garantizar su bienestar y una vida larga y saludable. En esta sección queremos enseñarte los principios básicos de la alimentación canina, basándonos en la ciencia y en la naturaleza de nuestros fieles compañeros.
Para empezar, debemos entender que no todos los animales se alimentan de lo mismo y que se clasifican según su dieta como: animales carnívoros, omnívoros y herbívoros.
Los animales carnívoros son aquellos cuya dieta principal se basa en la carne, los omnívoros consumen una variedad de alimentos, incluyendo carne y vegetales y los herbívoros se alimentan principalmente de vegetales/frutas.
La carne aporta mayoritariamente proteínas y grasa animal, mientras que los vegetales/frutas – aunque también cuentan con proteínas y grasas en menor medida – están compuestos mayoritariamente por carbohidratos.
En esta clasificación, los perros se encuentran en el gran grupo de los carnívoros, –aunque considerados carnívoros facultativos – precisando grandes cantidades de proteína y grasa animal que obtienen de la carne.
¿POR QUÉ SABEMOS QUE EL PERRO ES CARNÍVORO?
Aunque muchos son los que catalogan hoy en día a los perros como animales omnívoros, a simple vista es muy fácil identificar ciertos rasgos morfológicos típicos de animales carnívoros que justifican esta naturaleza, por ejemplo:
- Mandíbula depredadora: Diseñada para moverse verticalmente, con una limitada movilidad lateral, lo que facilita la sujeción de presas.
- Dentadura carnicera: Especializada en cortar y desgarrar tejido. Los caninos o colmillos son largos y afilados, para sujetar y perforar, y las muelas tienen cúspides afiladas y bordes cortantes, ideales para cortar piezas de carne y triturar huesos, muy diferentes a las muelas planas de omnívoros y herbívoros, diseñadas para moler vegetales.
A nivel anatómico y fisiológico también existen ciertas características que justifican muy bien el carácter carnívoro de nuestros perros:
- Sistema digestivo corto: Los perros tienen un intestino delgado corto, ya que tienen un tránsito intestinal rápido gracias a la gran digestibilidad de la carne, que pueden digerir en periodos de 12h a 24h. Esto es muy distinto en animales omnívoros y herbívoros, que tienen un intestino delgado mucho más largo para optimizar la lenta y difícil digestión de la materia vegetal de la que se alimentan, más difícil de descomponer que la carne y que puede tardar de 24 a 48h en animales omnívoros y hasta más de 32h en herbívoros.
- Ausencia de ciertas enzimas digestivas: Los perros, a diferencia de los animales omnívoros y herbívoros, carecen de ciertas herramientas digestivas que les permitan digerir eficientemente determinados compuestos presentes en la materia vegetal. Una de estas herramientas es la enzima amilasa, que es una proteína encargada de romper las largas cadenas de almidón (componente mayoritario de vegetales y cereales) para poder ser aprovechadas por el organismo. La ausencia casi total de esta enzima en el organismo de nuestros perros responde a la nula necesidad de digerir ese compuesto debido a que no es un alimento que se encuentre de forma normal en su dieta.
EL ORIGEN DEL PERRO: UN LOBO DOMESTICADO
Actualmente, aún hay controversia en la clasificación del perro, pues mientras hay clasificaciones taxonómicas antiguas que lo catalogan como especie independiente (Canis familiaris), las clasificaciones más recientes y extendidas, basadas en estudios genómicos, lo consideran una subespecie del lobo (Canis lupus familiaris)1, descendiente directo de su pariente el lobo gris (Canis lupus).
Se estima que la domesticación ocurrió hace 14.000 – 30.000 años, un proceso largo que ha moldeado a los perros tal como los conocemos hoy, pero que, a pesar de las modificaciones y ciertas adaptaciones, siguen manteniendo muchas características de sus antecesores carnívoros, como es el caso de las necesidades alimenticias.
La Dieta Natural del Lobo: Un Carnívoro Estricto
La dieta del lobo es predominantemente carnívora. A día de hoy se conoce que el 97% de su ingesta es carne y grasas animales y solo un 2-3% se compone de materia vegetal, bayas y algunos desechos2, pues los lobos tienen un carácter oportunista y carroñero que responde a la disponibilidad de distintas fuentes de alimento según las temporadas.
Una idea muy extendida, pero errónea, es que los lobos consumen el contenido vegetal del estómago de sus presas herbívoras de forma deliberada. Estudios comportamentales han observado que esto no es así, y que el contenido estomacal es una de las partes de la presa que el lobo tiende a evitar3-4, excepto en el caso de ingesta de presas muy pequeñas, que suelen comerse enteras.
Estos animales – los lobos – están adaptados a vivir a base de carne y grasa animal y aunque es cierto que pueden digerir pequeñas cantidades de carbohidratos, estos no constituyen una parte significativa de su dieta natural y no podrían sobrevivir con una dieta predominantemente vegetal.
El paso del lobo al perro: La domesticación de la bestia
La domesticación de los lobos se dio en los ejemplares más intrépidos que, en busca de alimento, se atrevían a acercarse a los núcleos poblacionales y mezclarse con la gente. De esos ejemplares, los de naturaleza más dócil y manejable fueron poco a poco siendo adoptados en las familias y adaptados a la vida humana, sobre todo a su alimentación, alimentándose de los desechos de carne y, por supuesto, vegetales y cereales.
Cierto es que, a lo largo de los años, esta domesticación obligó a estos lobos a “adaptarse o morir” en cuanto a alimentación se refiere. Esto hizo que los lobos con menos herramientas para digerir las grandes cantidades de vegetales y granos de la dieta humana murieran por desnutrición (o no pudieran reproducirse), mientras que los que contaban con más herramientas, lograran prosperar y reproducirse, pasando a su descendencia esa genética favorable con esas herramientas necesarias para esa nueva alimentación. Dichas herramientas son las ya mencionadas enzimas amilasas, encargadas de la digestión del almidón, componente mayoritario de los vegetales y cereales. Por esta razón, los lobos son carnívoros absolutos, mientras que a los perros se les considera carnívoros facultativos o adaptativos.
No obstante, si bien gracias a su domesticación los perros han ido desarrollando cierta capacidad para digerir carbohidratos en comparación con los lobos salvajes, estudios genéticos han demostrado que aún no cuentan con herramientas suficientes para que su fisiología digestiva esté óptimamente adaptada a dietas ricas en cereales y carbohidratos.
De hecho, una de las pruebas más sólidas que demuestran que los perros son carnívoros y prosperan con una dieta basada casi al 100% de carne y grasa animal, es la existencia del Dingo, su primo salvaje. El Dingo (Canis lupus dingo) es un perro salvaje habitante de Australia, que desciende de perros domésticos asilvestrados y que tras más de 3.000 años ha sobrevivido en estado completamente salvaje, con una dieta exclusivamente carnívora5. De hecho, también existe controversia de si el Dingo es realmente un perro doméstico feral o ya pertenece a una subespecie distinta.
Muchos estudios reflejan que los perros siguen siendo animales carnívoros y que su adaptación a los carbohidratos es más una tolerancia que una necesidad biológica. Por ello, es importante comprender la herencia carnívora del perro y entender que, aunque en ocasiones puedan beneficiarse de ciertos ingredientes vegetales, estos nunca deben reemplazar las fuentes de proteína y grasa animal en su dieta, que deben ser los principales componentes de la misma.
El problema de la alimentación canina actual: el exceso de carbohidratos
El problema hoy en día no es la presencia de carbohidratos en la dieta de los perros, pues hemos visto que son capaces de digerirlos en cantidades muy moderadas. El problema actual es que los alimentos actuales se elaboran con un exceso de esos carbohidratos – pues suelen ser los ingredientes de menor precio – en detrimento de lo que realmente y fisiológicamente necesitan para estar saludables, la carne y las grasas de origen animal.
Los perros, gracias a sus procesos fisiológicos, son capaces de obtener toda la glucosa necesaria – molécula principal para obtención de energía – a partir de las proteínas y ácidos grasos que ingieren con sus presas, en un proceso llamado gluconeogénesis. De esta forma, el perro gestiona sus reservas y obtiene la glucosa según su demanda energética. El problema actual es que, si se incluyen grandes cantidades de carbohidratos en la dieta, el suministro de glucosa – derivada directamente de la digestión de los carbohidratos – es muy alto. Un exceso de glucosa en el organismo genera múltiples problemas de salud, como la obesidad, que afecta ya a más del 40% de la población mundial de perros y que es el detonante de múltiples enfermedades como problemas cardiovasculares, musculoesqueléticos e incluso diabetes por resistencia a la insulina6.
Cómo mejorar la alimentación de nuestro perro:
Conociendo las necesidades nutricionales básicas de nuestros perros y habiendo identificado el principal problema de los alimentos convencionales actuales, mejorar la alimentación de nuestros amigos es muy sencillo y se basa en tres grandes cambios:
- Priorizar proteína y grasa animal
- Moderar la cantidad de carbohidratos
- Procurar alimentos hechos con ingredientes de calidad y buen procesado (cocciones moderadas para mantener al máximo el valor nutricional de los ingredientes)
¿Por qué proteína y grasa animal? Su importancia en la dieta canina
Las proteínas son nutrientes esenciales para nuestros perros, encargadas de la construcción y reparación de tejidos, soporte del sistema inmunológico y correcto funcionamiento de prácticamente todo proceso vital.
Estas proteínas son largas cadenas de otras pequeñas moléculas llamadas aminoácidos, que se enlazan y pliegan entre sí formando grandes estructuras. De forma natural existen alrededor de 20 aminoácidos distintos, de los cuales 10 son esenciales para los perros, lo que significa que no son capaces de fabricarlos por sí mismos en cantidades suficientes y deben obtenerlos directamente a través de su dieta. Cuantos más aminoácidos esenciales contenga una proteína y mejor sea su proporción, mayor valor biológico tendrá, lo que significa que será de mayor calidad y digestibilidad para el organismo.
Aquí radica la importancia del tipo de alimento que le damos a nuestros perros, ya que la proteína, dependiendo de su origen, puede ser más o menos completa y más o menos digestible. Por ejemplo, la proteína de origen animal – carnes, pescados y derivados como huevos o leche – posee un alto valor biológico porque contiene todos los aminoácidos esenciales que necesitan nuestros perros en cantidades adecuadas y son de muy fácil digestión. Sin embargo, la proteína de origen vegetal – por ejemplo, la de legumbres, soja o germen de trigo – carece de algunos aminoácidos esenciales o los presenta en proporciones desequilibradas para nuestros compañeros caninos y en ocasiones resultan difíciles de digerir, siendo proteínas poco aprovechadas por el organismo.
Es por ello que nuestros perros necesitan altas cantidades de proteína de buena calidad, es decir, proteína animal, ya que son éstas las que aseguran que reciban todos los aminoácidos esenciales en las proporciones óptimas para su salud y bienestar.
Esto mismo ocurre con las grasas, también esenciales en la dieta canina, las cuales si son de origen animal serán mucho más nutritivas que las de origen vegetal. Las carnes y los pescados enteros, así como las vísceras, el huevo y los aceites de pescado son una excelente fuente de grasa animal.
¿POR QUÉ ESCOGER NUTRADOG WILD? Un alimento Semihúmedo diferente
NutraDog WILD nace de la necesidad de proporcionar a nuestros perros un alimento completo, respetando al máximo posible todos los nutrientes que de forma natural obtendrían en su hábitat. Un alimento rico en proteínas y grasas animales, con sus vitaminas y minerales, pero con moderado contenido de carbohidratos.
75% DE CARNE Y PESCADO
El 100% de la proteína de este alimento proviene de ingredientes animales de alta calidad, lo que asegura una digestibilidad muy alta y un perfil nutricional completo, evitando proteínas vegetales, menos completas y digestibles. Este alimento se elabora con 75% de carnes y pescados frescos, combinando siempre dos o más fuentes de proteína para obtener un perfil de aminoácidos más completo, excelente fórmula para cubrir las necesidades nutricionales de nuestros amigos de cuatro patas.
PRENSADO EN FRÍO
Actualmente la mayoría de los alimentos comerciales secos se fabrican mediante un proceso de extrusión, donde los ingredientes triturados y mezclados se introducen en una máquina extrusionadora que los somete a altas temperaturas para generar las pequeñas croquetas secas. Estas altas temperaturas suelen afectar negativamente tanto a las vitaminas y proteínas del alimento, como a su valor nutricional final y digestibilidad.
A diferencia de los alimentos convencionales extrusionados, NutraDog WILD es un alimento que se elabora con ingredientes frescos cocinados a baja temperatura en su propio jugo y posteriormente siguiendo un proceso de prensado en frío, sin ser sometidos a procesos agresivos. De esta forma, se conserva al máximo la calidad nutricional de cada ingrediente y se mejora la digestibilidad del alimento, lo que significa que se aprovechan más nutrientes que en un alimento extrusionado convencional.
SEMIHÚMEDO: HIDRATACIÓN Y PALATABILIDAD
NutraDog WILD cuenta con un 18% de humedad, a diferencia de un alimento seco convencional, que tiene menos de un 10%. Este mayor contenido de humedad implica una ventaja fisiológica, pues aporta mayor hidratación, facilita la digestión y hace al alimento más jugoso y apetecible.
REFERENCIAS:
1 Clasificación actual vigente aceptada en bases de datos como Catalogue Of Life (www.catalogueoflife.org), The Global Biodiversity Information Facility (www.gbif.org)
2 Bosch, G., Hagen-Plantinga, E. A., & Hendriks, W. H. (2015). Dietary nutrient profiles of wild wolves: insights for optimal dog nutrition?. The British journal of nutrition, 113 Suppl, S40–S54.
3 Stahler, D. R., Smith, D. W., & Guernsey, D. S. (2006). Foraging and feeding ecology of the gray wolf (Canis lupus): lessons from Yellowstone National Park, Wyoming, USA. The Journal of nutrition, 136(7 Suppl), 1923S–1926S.
4 Bump, J. K., Peterson, R. O., & Vucetich, J. A. (2009). Wolves modulate soil nutrient heterogeneity and foliar nitrogen by configuring the distribution of ungulate carcasses. Ecology, 90(11), 3159–3167.
5 Gill, J., Hoffmannowa, H., & Piekarz, R. (1964). Studies on the digestive physiology of the Wolf (Canis lupus l.), Dingo (Canis dingo l.), and Jackal (Canis aureus l.) II. Digestive capacity of the pancreas, duodenum and salivary glands; Size of the digestive system; Weight of internal organs. Acta physiologica Polonica, 15, 137–148.
6 ”Weight management and diabetes mellitus” revisión de Libby Sheridan en www.veterinary-practice.com